Con nombre propio: Alphonse Chérel
Con nombre propio: Alphonse Chérel
Gracias a sus viajes por el mundo y su incansable curiosidad por los idiomas, este francés creó un revolucionario método de autoaprendizaje de idiomas, el Assimil.Todo comenzó a fines del siglo XIX en la pequeña ciudad de Rennes de la bellísima bretaña francesa. Allí nació nuestro autodidacta en 1889. Desde muy joven mostró un espíritu incansable y se dedicó a viajar y aprender idiomas. Su primera aventura lo llevó a la Rusia zarista de principios del siglo pasado, donde trabajó como profesor particular y aprendió el idioma. Más tarde se trasladó a Inglaterra y allí aprendió el inglés y a Alemania donde incursionó en el alemán. Estas experiencias vitales le llevaron a dar forma a un método de aprendizaje de idiomas que hoy es conocido y seguido en todo el mundo.
Pero no le fue fácil conseguir editor, si bien era un hombre rico en experiencias, personalidad y sentido del humor, no contaba con recursos económicos que le respaldaran. Pero su actitud infatigable dio resultado, y en 1929 consiguió que el impresor francés Emile Bousson editara de forma gratuita su primer libro “L’anglais sans peine” -que en castellano se tradujo como “El inglés sin esfuerzo”-, con el compromiso de que si la cosa funcionaba, él seguiría siendo el editor. Y así nació el método "Assimil" que hoy enseña más de 50 idiomas y ha vendido casi 30 millones de ejemplares desde su aparición. Sin duda, la apuesta de Bousson resultó un billete premiado del euromillón.
¿En qué consiste el método?
Tal como lo revela el vocablo “assimil” que es común en muchas lenguas, basa su método en la asimilación. Lo que propuso Chérel en su momento fue una lección diaria de unos 10 minutos, con una dosis de humor, sencillez y una viñeta que lo hiciera accesible para todos. Lo que descubrió en carne propia es que los idiomas se asimilan a través de dos fases, la pasiva y la activa.Hoy lo que propone el método -que es revisado continuamente y adaptado a los diferentes idiomas de origen-, es que en la primera parte, la fase pasiva, el estudiante se familiarice con la lengua a través de lecciones diarias de unos 20 minutos. Se trata de una fase de inmersión en el lenguaje. La clave del éxito está en crearse una rutina, y para ello las dos primeras semanas son claves.
La segunda parte, la fase activa comienza cerca de la lección número 50, unos dos meses después de haber comenzado con la fase pasiva. Aquí se volverá a las lecciones que ya se estudiaron, pero comenzarás a construir frases y lo harás de forma natural.
El método está avalado por más de 75 años de existencia, si lo sigues a rajatabla, te prometen que en 7 meses habrás asimilado el idioma que te propongas. Sin dudas a Alphonse Chérel le funcionó.
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