El vigilante de seguridad y situaciones de emergencia con multitudes

Lo normal es que los vigilantes tengan que hacer frente a situaciones de seguridad que afectan a unas pocas personas. Cuando hablamos de un gran número de personas la responsabilidad recae sobre la policía, pero puede ocurrir un guardia de seguridad se encuentre en medio de una situación de este tipo.

Si es esto lo que ocurre, todos los esfuerzos para restaurar la paz o para controlar la situación se deben hacer con varias cosas en mente:

1.- El riesgo para la vida y la propiedad si no se toman medidas;
2.- El riesgo personal del guardia de seguridad;
3.- Las instrucciones del supervisor del guardia o del cliente;
4.- Los riesgos que plantea dejar el puesto;
5.- La disponibilidad de conseguir apoyo;
6.- La urgencia, y
7.- El desarrollo de tácticas o planes para hacer frente a la situación.

Un ejemplo de esta situación puede ser un aviso de bomba. En este caso hay que tener en cuenta que puede ser igual de peligroso el efecto de una bomba que el efecto del caos.

Normalmente, la llamada con el aviso de bomba es notificada a un jede de seguridad  o un coordinador de emergencias que es el responsable de avisar a las autoridades y tomar las primeras medidas. Si al vigilante se le informan de estos hechos debe intentar transmitir tranquilidad, no revelar lo que sucede y seguir las instrucciones recibidas.

En muchos casos se procede a trasladar por megafonía un aviso en el sentido de que se está produciendo a un simulacro de incendio. En el caso de que no se pueda contar con megafonía se procederá a utilizar el sistema denominado “cascada telefónica”, se llamará a varios departamentos y estos a su vez llamarán a varios otros y así sucesivamente, hasta que todos estuviesen avisados. Generalmente, los responsables de estos departamentos avisarán verbalmente a su gente y ayudarán a evacuar el inmueble.

En todo momento hay que mantener la calma y dar la sensación de que todo está bajo control. Ante situaciones de pánico o miedo se pueden producir avalanchas hacia los puntos de salida que provoquen numerosos heridos y muertos, como ha ocurrido por desgracia en más de una situación.

En el caso de que el vigilante se encuentre en la situación que se haya producido una explosión, tendrá que intentar ayudar a que se produzca la evacuación de las personas de la forma más controlada que sea posible. Hay que tener en cuenta que si se ha producido una explosión puede producirse otra posteriormente.

A continuación la prioridad es atender a los heridos. A los más graves no hay que moverlos de donde se encuentran y esperar a que acudan los responsables sanitarios que puedan ofrecer atención médica. A los heridos más leves hay que ayudarles a situarlos en un lugar seguro hasta que sean atendidos.

En todo momento se actuará a las órdenes de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado y de los responsables de seguridad que tenga asignados. La labor del vigilante es la de contribuir a restablecer el orden y la normalidad en una situación de caos en las que están involucradas un gran número de personas.

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